Mariona
Nadal Llovera y Montse Cols Jiménezb
aResponsable de
Farmacia de Atención Primaria. Àmbit d’Atenció Primària Girona.
Institut Català de la Salut Girona. España.bResponsable de Farmacia de Atención Primaria. Serveis de Salut Integrats Baix Empordà. Girona. España.
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1134207217300592?dgcid=raven_sd_via_email
La prudencia en la elección de un medicamento consiste en preferir aquellos más contrastados, cuyos posibles efectos nocivos se pueden considerar aceptables si los comparamos con la eficacia que demuestran en unas condiciones de uso concretas.
La aparición de medicamentos nuevos, de nuevos elementos de evaluación y de nuevos datos sobre los efectos indeseables pone constantemente en cuestión el balance beneficio-riesgo y la elección entre las opciones terapéuticas. Definir los objetivos de los tratamientos, para después revisarlos en función de su consecución, ayuda a evitar numerosos medicamentos perjudiciales. Los profesionales deben revisar los tratamientos en curso, excluir de ellos los medicamentos más perjudiciales que útiles y elegir los tratamientos más contrastados.
Cuando
se comercializa un fármaco persisten muchas incertidumbres
referentes a la seguridad, por lo que la Agencia Europea del
Medicamento los clasifica como medicamentos sujetos a seguimiento
adicional.
La
revisión identifica fármacos cuya relación beneficioriesgo es
desfavorable por presentar efectos adversos desproporcionados frente
a los beneficios, existir alternativas con mejor relación
beneficio-riesgo, presentar una eficacia que no supera el efecto
placebo y por
asociarse
a reacciones adversas graves.
El
presente artículo es una actualización del publicado con
anterioridad en esta misma revista y se centra exclusivamente en los
fármacos del ámbito de la atención primaria que se encuentran
comercializados en España y financiados por el Sistema Nacional de
Salud.
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