lunes, 20 de marzo de 2017

El rincón de Sísifo. (BMJ) Los retos que plantea el abordaje del dolor crónico.

“El dolor crónico es una experiencia individual de etiología multifactorial. Puede provocar un sufrimiento inesperadamente prolongado cuando, por ejemplo, una lesión inicial se transforma en una patología compleja. Un esguince de tobillo transitorio puede desembocar en un síndrome de dolor regional complejo que se prolongue meses o años; o un episodio de una semana de herpes zóster puede provocar una neuralgia posherpética con dolor invalidante durante meses o años. Además, el dolor crónico puede ser un síntoma acompañante de una enfermedad subyacente fundamentalmente irreversible, como artritis, estenosis espinal, o una factura por compresión producto de la osteoporosis en personas ancianas. El dolor crónico también puede ser el trastorno primario de enfermedades como la fibromialgia y la neuralgia del trigémino, de las cuales aún no se conoce la etiología ni el mecanismo.
En consecuencia, el dolor crónico es más que una extensión cronológica del dolor agudo y requiere distintos enfoques diagnósticos y estrategias de manejo. Así, herramientas diagnósticas como la radiografía y la RM son menos informativas para identificar su origen porque la intensidad del dolor crónico puede ser desproporcionada en relación con la causa subyacente. El dolor crónico suele estar asociado a trastornos coexistentes como ansiedad, depresión, pensamiento catastrófico y discapacidad; además, la efectividad de los fármacos empleados contra el dolor agudo puede disminuir con el tiempo debido a la tolerancia (como sucede con los opioides) o a un incremento de los efectos secundarios. El dolor crónico es un desafío único para los profesionales de la salud que exige una estrategia de manejo razonable y pragmática.

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