lunes, 13 de junio de 2016

DICAF. Anemia megaloblástica de origen medicamentoso.

La anemia megaloblástica se caracteriza por la aparición de megaloblastos, eritrocitos inmaduros nucleados inusualmente grandes. La aparición de estos megaloblastos suele presentarse asociada a problemas con la síntesis de ADN. Entre las causas más frecuentes se incluyen la deficiencia de vitamina B12 y de ácido fólico, y la toma de medicamentos que interfieren en la síntesis de ADN. Además de los síntomas generales asociados a la anemia, como fatiga, falta de concentración y disminución de las aptitudes físicas, también pueden ocurrir, entre otros, demencia, sintomas neurológicos (si es por déficit de vitamina B12), diarrea o estreñimiento, y glositis intermitente. La anemia megaloblástica también puede desarrollarse sin síntomas hasta que alcanza un nivel clínico grave.
Distintos fármacos, que por distintas razones contribuyen a aumentar las necesidades celulares de vitamina B12 y ácido fólico, pueden ser la causa de una anemia megaloblástica. Ante principios activos potentes como los antagonistas de la purina, pirimidina o el ácido fólico, la anemia se puede desarrollar rápidamente, pero si la causa es la deficiencia de vitamina B12, los trastornos neurológicos (como por ejemplo, neuropatía), pueden presentarse incluso antes de la aparición de las propias manifestaciones clínicas de la anemia.
Entre los medicamentos del grupo de los antagonistas de purina y pirimidina que se sabe que pueden ser causa de la aparición de este tipo de anemia destacan inmunomoduladores y citostáticos (como azatioprina, fluorouracilo, metotrexato, mercaptopurina etc.), trimetoprim (antibiótico bacteriostático) o alopurinol (del grupo de los inhibidores de oxidasa de xantina). Entre los antagonista de del ácido fólico se conocen metotrexato, proguanil, y trimetoprim, entre otros. La disminución de la absorción de ácido fólico puede ser debida al uso de anticonceptivos orales, algunos antibióticos (como tetraciclina, eritromicina, penicilinas, nitrofurantoína y otros), antiepilépticos (fenobarbital, fenitoína), medicamentos contra la malaria (cloroquina, sulfadoxina-pirimetamina), antiinflmatorios como mesalazina, y otros. Y finalmente, pueden disminuir la absorción de vitamina B12 medicamentos como isoniazida, metformina, ácido 5-aminosalicílico (mesalazina, ed), colchicina y neomicinaos, así como los bloqueadores H2 y el uso prolongado IBP.
Es importante detectar a tiempo la causa de la anemia megaloblástica para prevenir la aparición de daños mayores de naturaleza irreversible. Por ejemplo, y en base a la literatura disponible, se recomienda a los pacientes bajo tratamiento con metformina, la realización de mediciones sistemáticas de los niveles de vitamina B12 cada año o cada cada 2-3 años en función de la valoración que se haga del riesgo.
Si se conoce la causa medicamentosa de la anemia megalobástica, y el tratamiento del medicamento en cuestión no puede ser detenido o sustituido por un tratamiento alternativo, puede intentarse una disminución de la dosis, y si esto tampoco es posible, o si a pesar de ello tampoco se observa beneficio, debe asegurarse una ingesta adecuada de vitamina B12 o ácido fólico en forma de suplemento.
Si se dan, las deficiencias de ácido fólico y/o vitamina B12 deben ser atendidas con celeridad. El tratamiento estándar de la deficiencia de ácido fólico consiste en la toma de 1 a 5mg/día durante 1 a 4 meses. Por lo general, una dosis de 1mg/día suele ser suficiente. En la prevención, se recomiendan dosis más bajas, de hasta 0,2mg/día. La deficiencia de vitamina B12 se trata normalmente de forma parenteral.

No hay comentarios:

Publicar un comentario