El British Medical Journal publica hace unos meses un interesante artículo “Effect
of screening and lifestyle counselling on incidence of ischaemic heart
disease in general population: Inter99 randomised trial“.
Rafa Bravo hace referencia y resume de forma precisa y muy didáctica dicho estudio en un número de AMF. Cito textualmente y el subrayado es mío:
“Uno de los estudios que va a ser citado y analizado hasta la saciedad se ha publicado recientemente en el BMJ,
es el «Inter99 randomised trial», que pretende conocer el efecto del
cribado de factores de riesgo y una intervención educativa tipo
asesoramiento, en pacientes con cardiopatía isquémica. En este ensayo
controlado basado en la comunidad, tras la aleatorización se
consiguieron dos grupos de personas de 30 a 60 años con diferentes
proporciones de edad y sexo. En el grupo de intervención se detectaron
factores de riesgo, y se evaluó el estilo de vida, ofreciendo consejos
saludables individualizados en caso de que fueran necesarios. En
aquellos con alto riesgo de cardiopatía isquémica, de acuerdo con
criterios predefinidos, se les ofreció, además, seis sesiones de grupo
con asesoramiento para dejar de fumar, dieta y actividad física. El
grupo de control no recibió ninguna intervención sistematizada. Tras un
período de 5 años de seguimiento, se midió la incidencia de cardiopatía
isquémica en el grupo de intervención en comparación con el grupo
control como variable principal, y un evento combinado (compuesto por
cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular, o ambos), más ictus y
mortalidad como variables secundarias de resultado. No se observaron
diferencias significativas entre los grupos de intervención y control en
la variable primaria con una hazard ratio para
cardiopatía isquémica de 1,03 (intervalo de confianza [IC] al 95%
0,94-1,13), de 1,01 (0,93-1,09) para la variable combinada, y de 1,00
(0,91-1,09) para la mortalidad. La conclusión está clara, a pesar de lo
que se mantiene habitualmente, una investigación individualizada que
incluya detección de riesgo de cardiopatía isquémica, y la intervención
subsiguiente para modificar los estilos de vida no tiene efecto sobre la
enfermedad isquémica cardíaca, ictus, o mortalidad.
Las fases preliminares de este estudio y otros han mostrado que el
consejo y el asesoramiento promueven cambios positivos a nivel
individual, al menos durante un período de tiempo. Sin embargo, a
la hora de la verdad parece que todas estas acciones aparentemente
beneficiosas no se traducen en disminución de eventos isquémicos en la
población. A pesar de los resultados negativos, los autores
siguen recomendando que los consejos sobre estilos de vida se den de
forma individual. Se oponen, eso sí, a instaurarlos en forma de
programas o políticas sanitarias generalizadas. La distinción entre el
efecto en la población como un todo y el efecto sobre las personas es
importante”
Nota del propio Rafa Bravo: La hazard ratio razón de riesgo
es la diferencia entre dos curvas de supervivencia, la reducción del
riesgo de evento en el grupo tratamiento, comparado con el grupo
control, durante el tiempo de seguimiento. Como el caso del riesgo
relativo, un valor de 1 o con intervalo de confianza que incluya el 1,
significa no efecto de la intervención.
Sigue leyendo.......http://saludcomunitaria.wordpress.com/2014/11/01/populationhealth
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