La diabetes tipo 2 es una de las enfermedades que está tomando más relevancia en los países desarrollados. La vida sedentaria y la obesidad provocadas por una dieta no equilibrada y con alto porcentaje de grasas son los factores que más influyen en la elevada incidencia de esta patología a nivel mundial.
Estos factores provocan en los pacientes una pérdida gradual de células beta, localizadas en el páncreas y cuya función es producir y secretar la insulina.
Actualmente una nueva línea de investigación, llevada a cabo por investigadores del Instituto de Células Madre de Havard, ha descubierto el betatrophin.
Probado actualmente en ratones, esta hormona produce un aumento en la
velocidad de producción de las células beta de un treinta por ciento.
El codirector de la investigación, el Dr. Doug Melton, comenta: “Si
funciona en personas, significaría que los diabéticos podrían controlar
su nivel de azúcar con una inyección a la semana, al mes o incluso al
año”. Comenta además “Nuestra idea es relativamente simple: nos
gustaría ofrecer esta hormona para que el diabético tipo 2 tenga más de
sus propias células productoras de insulina y ralentice o detenga la
progresión de la diabetes. Nunca he visto ningún tratamiento que cause
un salto tan grande en la replicación de las células beta”.
Otra ventaja de este descubrimiento es
que las nuevas células beta producen insulina únicamente a demanda del
organismo, por lo que la regulación de la insulina se produce de forma
natural y con la consiguiente reducción de las complicaciones derivadas
de la patología que tantos ingresos y muertes producen cada añoLeída en rincón del diabético de la Universidad de Alcalá

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