https://academic.oup.com/ehjacc/
La inflamación ya no debe entenderse solo como consecuencia de la aterosclerosis: participa en la formación, progresión y desestabilización de la placa y constituye un componente modificable del riesgo CV residual. Sin embargo, debe complementar, no sustituir, el control intensivo de los factores de riesgo tradicionales.

La PCR ultrasensible (hsCRP) es actualmente el biomarcador más práctico y validado. Una hsCRP >2 mg/L identifica mayor riesgo inflamatorio residual, pero debe interpretarse como una variable continua y junto al riesgo clínico global. Idealmente debe medirse en situación clínica estable (se desaconseja su medición rutinaria durante las primeras 48 h post-IAM, cuando la necrosis miocárdica puede elevarla de forma transitoria).

Primero optimizar el tratamiento estándar: estatinas ± ezetimiba/PCSK9i, control de TA y metabolismo, IECA/ARA-II, iSGLT2 y agonistas GLP-1 cuando estén indicados. Además, ejercicio, dieta mediterránea, reducción de peso y abandono del tabaco tienen efectos antiinflamatorios.

Colchicina 0.5 mg/día es actualmente la única terapia antiinflamatoria autorizada y con evidencia de beneficio. Puede considerarse en enfermedad coronaria crónica o post-IAM, particularmente ante inflamación persistente, eventos isquémicos recurrentes o alta carga aterosclerótica pese a prevención secundaria óptima [LoDoCo2 mostró HR 0.69 y COLCOT un HR 0.77 en
MACE].
Antes de colchicina deben revisarse función renal, interacciones y tolerancia; debe evitarse o utilizarse con gran precaución en insuficiencia renal/hepática grave, fragilidad avanzada o intolerancia significativa previa.
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