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Para insomnio, ansiedad ni como respuesta a situaciones de malestar emocional leve o transitorio..
No prescribir benzodiacepinas (ni hipnóticos no benzodiacepínicos) como tratamiento crónico en personas mayores (≥65 años) para insomnio, ansiedad ni como respuesta a situaciones de malestar emocional leve o transitorio. En caso necesario, limitar su uso a la menor dosis eficaz y durante un periodo no superior a 2–4 semanas, con plan de retirada progresiva.
Los benzodiazepinas están entre los grupos de fármacos de potencial uso inapropiado en el anciano, ya que se relacionan con riesgo de importantes efectos adversos. En caso de utilizarse, se deben prescribir de manera individualizada y la menor dosis y durante el menor tiempo posible. Las benzodiazepinas y agonistas de receptores de benzodiazepinas (hipnóticos Z) son considerados fármacos de potencial uso inapropiado en el anciano, de acuerdo con los criterios de Beers® y STOPPSTART. Su uso se asocia a riesgo de tolerancia y dependencia, así como a cuadros confusionales, sedación, pérdida de equilibrio y mayor riesgo de caídas y fracturas en el anciano. Se ha descrito mayor riesgo de deterioro cognitivo y aumento de la mortalidad por todas las causas en los pacientes que los consumen. En el abordaje de la ansiedad (leve o moderada) e insomnio en el anciano, se recomiendan como primera línea de tratamiento enfoques no farmacológicos (terapias cognitivo-conductuales en el primer caso y medidas de higiene del sueño en el segundo). En las situaciones en que sea necesaria su prescripción, esta debería limitarse en el tiempo (no superior a 4 semanas), individualizando en función de las características del fármaco empleado y el cuadro clínico. El uso de diazepam debe ser evitado en el anciano por su semivida larga y riesgo inherente de acumulación. Existen dos situaciones en las cuales la calidad de evidencia es alta y la recomendación fuerte a favor de no prescribir en absoluto benzodiazepinas: ancianos con antecedentes de caídas y/o en tratamiento con dos o más medicamentos que actúen sobre el sistema nervioso central. Asimismo, los hipnóticos Z deben evitarse en ancianos con delirio. En el momento de la prescripción se ha de informar de los objetivos del tratamiento y la duración prevista de este, así como sobre los riesgos inherentes a estos fármacos. Es clave mantener una actitud proactiva, con el fin de identificar prescripciones potencialmente inadecuadas y valorar su retirada. La retirada deberá realizarse siempre de forma lenta, uniforme y gradual, en función del grado de dependencia, hasta suprimir la medicación, evitando el síndrome de abstinencia
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