Resumen
A pesar de los notables avances en el tratamiento agudo y a largo plazo, la enfermedad arterial coronaria y el infarto de miocardio (IM) siguen siendo la principal causa de mortalidad en todo el mundo. La aterotrombosis que se desarrolla sobre la rotura o erosión de una placa coronaria constituye el principal mecanismo fisiopatológico del IM. La alteración de la placa provoca la exposición de factores tisulares y componentes subíntimos a la sangre circulante, lo que desencadena la activación de la cascada de coagulación y la agregación plaquetaria, dando lugar finalmente a una trombosis luminal.
La protocolización de una revascularización oportuna y eficaz en los pacientes con IM agudo representa un hito en la historia de la medicina cardiovascular. En las últimas décadas, la implementación generalizada de sistemas asistenciales destinados a priorizar la reperfusión inmediata mediante intervención coronaria percutánea primaria o fibrinólisis (si la intervención coronaria percutánea primaria no puede realizarse en un plazo de 120 minutos), junto con los avances en el manejo de la fase aguda y las medidas de prevención secundaria, ha permitido reducir sustancialmente la morbilidad y la mortalidad asociadas al IM.
Sin embargo, la enfermedad arterial coronaria y el IM siguen siendo responsables de más de 370 000 muertes cada año en Estados Unidos, y una proporción no despreciable de pacientes que han sufrido un IM continúa presentando eventos cardiovasculares recurrentes a pesar del control eficaz de los factores de riesgo convencionales. Estas consideraciones han impulsado la búsqueda de agentes farmacológicos complementarios destinados a facilitar la reperfusión de la arteria relacionada con el infarto, así como de medidas optimizadas de prevención secundaria para reducir las complicaciones posteriores al IM y el riesgo residual de recurrencia.
Esta revisión de vanguardia resume el manejo clínico contemporáneo del IM, centrándose en el marco diagnóstico, el enfoque de estratificación del riesgo y el tratamiento. Asimismo, se ofrece una evaluación crítica de la evidencia existente sobre las estrategias de revascularización —incluidos el momento adecuado y las técnicas de guiado de la revascularización completa— y sobre los enfoques farmacológicos emergentes para la prevención secundaria del IM, con especial énfasis en la entidad cada vez más reconocida caracterizada por un IM sin enfermedad arterial coronaria obstructiva.
Se necesitan nuevos esfuerzos para perfeccionar la predicción del riesgo y los algoritmos diagnósticos del IM oclusivo, reducir los retrasos hasta la reperfusión, mejorar la mortalidad relacionada con el shock cardiogénico y, en última instancia, favorecer una mayor adopción de las medidas de prevención secundaria, con el objetivo de seguir mejorando los resultados clínicos de los pacientes.



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