https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41941194/
Importancia: La hipotensión ortostática es una afección frecuente, aunque infradiagnosticada, cuya prevalencia aumenta con la edad y que se asocia con una menor calidad de vida, un mayor riesgo de caídas y un incremento de la mortalidad. La coexistencia frecuente de hipertensión en decúbito supino e hipotensión posprandial junto con la hipotensión ortostática hace que su manejo clínico sea especialmente complejo.
Observaciones: La evaluación para detectar hipotensión ortostática debe realizarse en pacientes con síntomas ortostáticos (por ejemplo, alteraciones visuales y mareo que aparecen únicamente al estar de pie y mejoran al sentarse o acostarse), así como en pacientes asintomáticos pertenecientes a grupos de alto riesgo, como adultos mayores de 70 años con fragilidad, personas con enfermedades neurodegenerativas o trastornos del sistema nervioso autónomo, y pacientes con caídas de causa no explicada. Los pacientes con hipotensión ortostática deben ser evaluados para detectar hipotensión posprandial e hipertensión en decúbito supino, ya que estos hallazgos orientan la estrategia terapéutica. Las medidas no farmacológicas, como la revisión de la medicación, el aumento de la ingesta de sal y líquidos, el uso de prendas de compresión y las modificaciones conductuales, constituyen la base del tratamiento. La midodrina y la droxidopa son los únicos medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para el tratamiento de la hipotensión ortostática; sin embargo, otros fármacos (como la fludrocortisona, la atomoxetina y la piridostigmina) se utilizan fuera de indicación ("off-label") como parte de un plan terapéutico individualizado. Los objetivos del tratamiento de la hipotensión ortostática no se centran en alcanzar determinadas cifras de presión arterial, sino en aliviar los síntomas y prevenir las caídas.
Conclusiones y relevancia: Todos los pacientes con síntomas ortostáticos, junto con otros grupos seleccionados de pacientes, deben ser evaluados para detectar hipotensión ortostática. Las intervenciones no farmacológicas constituyen el tratamiento de primera línea, y la elección del tratamiento farmacológico debe individualizarse en función de la presentación clínica y de las comorbilidades relevantes.

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