La actividad física es esencial para el tratamiento de la obesidad
Los beneficios cardiometabólicos del ejercicio son, en gran medida, independientes de la pérdida de peso.
La actividad física aislada suele producir pérdidas ponderales modestas, pero mejora de forma consistente la presión arterial, la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico y la capacidad cardiorrespiratoria.
Combinada con intervención nutricional, farmacoterapia antiobesidad o cirugía bariátrica, potencia la pérdida de peso y contribuye a su mantenimiento.
La preservación de la masa magra y de la capacidad funcional emerge como un objetivo prioritario durante el tratamiento de la obesidad.
En el contexto actual de los agonistas GLP-1 y GLP-1/GIP, la actividad física continúa siendo un pilar fundamental del abordaje integral.
Un documento que refuerza la necesidad de desplazar el foco desde el peso aislado hacia la mejora global de la salud cardiometabólica.



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