https://academic.oup.com/ehjacc/
El sangrado es la complicación más frecuente y relevante en pacientes bajo anticoagulación oral, con un impacto pronóstico que incluso puede superar al de los eventos trombóticos. No solo incrementa la mortalidad (especialmente en hemorragias intracraneales o gastrointestinales), sino que además condiciona la suspensión del tratamiento, aumentando el riesgo subsecuente de eventos isquémicos. 


Factores como edad avanzada, ERC, anemia, antecedentes de sangrado y el uso concomitante de AINE, esteroides o antiagregantes potencian significativamente este riesgo. 
Ante un evento hemorrágico, la evaluación inicial debe centrarse en la estabilidad hemodinámica más que en parámetros de laboratorio. La clasificación de la severidad (BARC) orienta el manejo, desde medidas conservadoras en sangrados menores hasta estrategias agresivas con reversión de anticoagulación y soporte hemodinámico en casos graves.

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