martes, 20 de enero de 2026

The Lancet. Agonistas de los receptores similares al glucagón y medicamentos de nueva generación basados en incretina: beneficios metabólicos, cardiovasculares y renales.

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/

Los agonistas del receptor GLP-1 se desarrollaron inicialmente para tratar la diabetes tipo 2 y han tenido un efecto transformador en su tratamiento, siendo muy eficaces para el control glucémico, con el beneficio añadido de reducción de peso corporal y un bajo riesgo de causar hipoglucemia. Los agonistas del receptor GLP-1 reducen el riesgo de eventos cardiovasculares adversos graves (por ejemplo, infarto de miocardio no fatal, ictus y muerte cardiovascular), así como el riesgo de ingreso o tratamiento hospitalario por insuficiencia cardíaca. Estos fármacos reducen la albuminuria y ralentizan la disminución de la tasa de filtración glomerular estimada con el tiempo, retrasando o previniendo la insuficiencia renal. Además, se han aprobado agonistas del receptor GLP-1 (por ejemplo, liraglutida y semaglutida) y el coagonista dual de polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP) y receptor GLP-1 tirzepatida para el tratamiento de la obesidad, con ensayos clínicos que establecen beneficios para diversas condiciones relacionadas con la obesidad: prevención de la diabetes tipo 2; riesgo de eventos cardiovasculares adversos graves; insuficiencia cardíaca, especialmente con fracción de eyección preservada; regresión de la esteatosis y prevención de la fibrosis en la enfermedad hepática esteatótica; y mejoras sintomáticas en apnea obstructiva del sueño y osteoartritis de rodilla. Los desarrollos actuales incluyen la exploración de nuevas indicaciones (por ejemplo, enfermedades neurodegenerativas y trastornos por consumo de sustancias) con evidencia sugerente de eficacia, y el desarrollo de agonistas de pequeños radares GLP-1 para el tratamiento oral y así mejorar la comodidad. Los agonistas de receptores duales (es decir, GLP-1–glucagón y GLP-1–amilina) y triples (es decir, GIP–GLP-1–glucagón) que activan múltiples receptores prometen una mayor eficacia que los monoagonistas, especialmente para la pérdida de peso. Sin embargo, algunos programas de desarrollo clínico tienen una alta carga de eventos gastrointestinales adversos, y los regímenes de aumento de dosis deben optimizarse para alcanzar una tolerabilidad aceptable.

La rápida adopción de medicamentos basados en GLP-1 representa un cambio de paradigma en el tratamiento de la obesidad y en la sanidad en general, ofreciendo para algunos pacientes una eficacia que se acerca a la de intervenciones quirúrgicas. Sin embargo, sin una atención cuidadosa a la seguridad a largo plazo y la integración en modelos de atención integrales, la promesa de estos agentes corre el riesgo de verse socavada por un uso inapropiado y posibles fallos de seguridad. El reto para los clínicos, responsables políticos y actores del sector es equilibrar la innovación con la precaución, asegurando que estos potentes medicamentos se utilicen de manera que maximicen el beneficio, minimizen el daño y se alineen con los objetivos más amplios de la salud pública.



No hay comentarios:

Publicar un comentario