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La artrosis (AO) es una de las causas más frecuentes de dolor y discapacidad en Atención Primaria. Más allá del diagnóstico, el reto diario es comprobar si el tratamiento —farmacológico y no farmacológico— funciona, y cuándo ajustar o cambiar. Para ello, conviene utilizar medidas reproducibles que capten lo que importa al paciente: dolor, función y calidad de vida.
En este contexto, las medidas de resultado informadas por el paciente (patient-reported outcome measures) (PROMs) —como EVA/NRS, WOMAC, KOOS/HOOS o AUSCAN— y las medidas basadas en rendimiento físico —como TUG o Chair Stand— permiten objetivar cambios a lo largo del tiempo, comparar alternativas terapéuticas y documentar la respuesta en la historia clínica. Complementariamente, los criterios compuestos de respuesta (p. ej., OMERACT–OARSI) ayudan a clasificar de forma clara si un paciente es “respondedor” o no, facilitando decisiones compartidas.
Conceptos clave: MCID (cambio mínimo importante para el paciente), MCD (cambio mínimo detectable que excede el error de medida) y PASS (estado sintomático aceptable para el paciente). Pasamos así de una visión estadística a una verdaderamente clínica.
- ¿Por qué estandarizar? Al estandarizar evitamos decisiones basadas en impresiones subjetivas; permite comparar tratamientos; mejora la comunicación al derivar; facilita decisiones compartidas.
- Qué esperar: Son herramientas para objetivar tendencias; no sustituyen la valoración integral. Requieren consistencia (misma escala/versión/tiempo).
Objetivos del artículo: ayudar a identificar y manejar escalas útiles para la práctica clínica y en proyectos de investigación, explicar interpretación (MCID, MCD, PASS, OMERACT–OARSI), aportar algoritmos y tablas rápidas, y ofrecer plantillas de registro.

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