El uso de fármacos por vía parenteral es frecuente en Atención Primaria, en concreto por vía subcutánea (heparinas, cuidados paliativos…) y, sobre todo, por vía intramuscular, con fines tanto terapéuticos como preventivos (vacunación).
En la administración intramuscular de vacunas es de elección el vasto externo del muslo en lactantes y el deltoides en niños mayores de 1 año y adultos. Además de valorar la zona, es preciso evaluar el tamaño de la aguja (cuanto más larga, menor reacción local), la velocidad de administración y el tiempo de retirada, así como los antecedentes personales (posibles trastornos de la coagulación o reacciones anafilácticas previas)1.
Además de lo descrito anteriormente, hay que atender a dos factores que generan ciertas dudas entre los profesionales y que podrían dar lugar a complicaciones, como son el purgar la burbuja de aire en las jeringas precargadas y la aspiración previa a la administración del fármaco.
Purgar
No se puede elaborar una recomendación basada en la evidencia sobre si purgar o no el aire que contienen las jeringas precargadas, aunque las fuentes consultadas consideran que la repercusión de este acto sobre la efectividad de la medicación es mínima. Según la Asociación Española de Pediatría, no es necesario extraer el aire presente en el vial. Otros autores afirman que purgar el aire es un acto voluntario a criterio del profesional sanitario, siempre teniendo el cuidado suficiente de no perder parte del preparado. Una de las referencias revisadas recomienda no purgar porque esto evita el reflujo del líquido administrado al exterior1,5,10.
En el caso de la vía subcutánea, hay mayor evidencia, sobre todo en relación con el uso de heparinas, en cuyo caso sí se mantiene esa burbuja para favorecer el sellado de la medicación, evitar el reflujo e incluso la disminución del dolo
Conclusiones e implicaciones prácticas
Tras revisar la literatura científica sobre estos dos aspectos de la técnica de inyección, se puede concluir que lo recomendable es una actuación rápida y sin aspiración, ya que puede reducir el dolor en la población infantil. Sobre la necesidad de purga, hay diferentes opiniones en relación con purgar en la vía intramuscular, sin estudios que aporten evidencia consistente, pero en la vía subcutánea no se recomienda purgar. Por tanto, se considera necesario establecer una técnica de administración intramuscular estandarizada que disminuya los riesgos, aunque para ello serían precisos estudios más elaborados en los que se valore el riesgo-beneficio de ciertos puntos de la técnica entre los que aún existe controversia.
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