viernes, 25 de febrero de 2022

RevClinMedFam. Redes temáticas de investigación cooperativa y Atención Primaria: en la encrucijada de la política científica.

M.ª Isabel del Cura González

La creación de redes de investigación en el Sistema Nacional de Salud (SNS) surgió como una estrategia de política científica que buscaba orientar la investigación para fundamentar la toma de decisiones clínicas y de provisión de servicios sobre las mejores evidencias disponibles. Producir esa evidencia requería organizar la investigación, establecer líneas prioritarias y desarrollar instrumentos que abarcasen los contenidos relevantes para la asistencia y la investigación. Se buscaba así superar lo que históricamente había caracterizado a la investigación en el SNS, la falta de priorización, su dependencia casi exclusiva de iniciativas personales y su orientación hacia la investigación básica1.

Un primer intento para superar esta situación y dar respuesta a las necesidades del SNS fue la creación de la Red de Unidades de Investigación conocida con el acrónimo REUNI2,3. El proyecto REUNI, que se gestó a finales de la década de los ochenta impulsado por el Fondo de Investigación Sanitaria (FIS), buscaba dotar de estructuras de investigación a todas las áreas sanitarias. En 1990 se crearon las primeras unidades de investigación del sistema sanitario público español, y en 1992 se acreditaron 79 unidades, un tercio con vinculación institucional con la Atención Primaria (AP)4. Las unidades de investigación se concibieron como estructuras de apoyo para facilitar y promocionar la investigación orientada fundamentalmente a la vertiente clínico-asistencial en los centros sanitarios, propugnando también la convergencia con los servicios de epidemiología de las comunidades autónomas (CCAA), del Centro Nacional de Epidemiología y de las escuelas de salud pública, y conseguir así la difusión e implementación de los resultados. Otro de los ejes claves del proyecto fue dotar a los profesionales sanitarios de habilidades metodológicas, para ello se puso en marcha el Diploma Superior en Metodología de la Investigación Clínica (DSMIC), un programa de ámbito estatal, abierto a profesionales de todas las especialidades y con un único sistema de evaluación que buscaba completar la formación básica ofertada desde las unidades de investigación. Tuve la oportunidad de formar parte de la última promoción que lo realizó en el Centro Universitario de Salud Pública en Madrid, en el año 2003, y muchos de los que hemos desarrollado una trayectoria investigadora pasamos por sus aulas.

Sin embargo, la investigación promovida desde la Administración sanitaria cambió de objetivos y el impulso que vivió desde mediados de los ochenta hasta 1996, debido a la potenciación del Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) y al apoyo a la investigación de servicios y a la epidemiología clínica, y cuya figura organizativa fueron las unidades de investigación, se fue abandonando a favor de la investigación básica, de mayor repercusión mediática y rentabilidad política.

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