La situación de restricción presupuestaria en muchos países, ha favorecido la reflexión sobre el exceso de actividades preventivas, diagnósticas, terapéuticas o de cuidados que no aportan beneficios o incluso que pueden causar daño.
El debate ético se orienta a promover la eficiencia y evitar el uso
indebido de recursos, no solo desde el punto de vista del gasto
sanitario, sino también desde el punto de vista de la protección del
paciente.
Es así como en los últimos años, el discurso del derroche y de la
sobreactuación clínica ha roto los muros de la Academia y se ha ido
extendiendo por todo el mundo con el impulso de varios focos, a través
de un movimiento liderado por las sociedades científicas. El movimiento
“less is more”, propone como primera medida la elaboración de listados
con los procedimientos o pruebas que no deberían hacerse, porque no aportan valor o porque pueden ser perjudiciales.
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