No
todos los genéricos son iguales. A veces cambian de color, son más o
menos alargados, ranurados o no… Los pacientes habitualmente se quejan
de que cada vez se lo ponemos más difícil; ” Con lo que me cuesta
entender y pronunciar los nombres de los medicamentos…y ahora ésto”
Esta
entrada viene al hilo de un caso en el que el paciente doblaba la dosis
de la medicación en cada toma porque partir la pastilla le resultaba
complicado. La dosis recetada por el médico era media pastilla cada 24
horas, pero lo que no sabía el galeno y lo que desconocíamos en la
farmacia era que a la pastilla de la marca de genérico dispensada (
siempre la misma ) le faltaba la rayita de la mitad que sí que tenía la
marca original. El paciente decidió por su cuenta y riesgo tomar la
pastilla entera. ” como no llevaba la rayita y el comprimido era tan
pequeño…”
Solución: bucear en el
vademecum de genéricos hasta dar con la marca de genéricos que
comercializa la pastilla ranurada, la más parecida a la marca.
Este es un ejemplo de los errores de medicación que ocurren.
Pequeños detalles que marcan la diferencia.
¿Para cuando la bioapariencia?
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