Los Antiinflamatorios
no-esteroideos (AINEs) son medicamentos de uso extendido especialmente
en población anciana. Se utilizan como analgésicos de primera línea y
también como antiinflamatorios en el dolor articular o dolor de
cualquier localización. Es conocida la asociación del uso de AINEs con
aumento de riesgo cardiovascular. A pesar de ello, existen entidades
como la fibrilación auricular (FA) -la arritmia más comúnmente observada
en la práctica clínica y asociada con un aumento de la
morbi-mortalidad- para las que dicha asociación no ha sido evaluada en
profundidad.
Las primeras evidencias de FA y uso de AINEs se publicaron en un metaanálisis de ensayos clínicos (Zhang, 2006)
en el que se asociaba un aumento elevado del riesgo de arritmia con el
uso de rofecoxib (RR= 2,90; IC95% 1,07-7,88) seguido de valdecoxib oral o
inyectado como profármaco -parecoxib- (RR=0,78; IC95% 0,62-1,01) y
etoricoxib (RR=1,16; IC95% 0,40-3,38).
Posteriormente, esta asociación
entre FA y el uso de AINEs ha ido ganando fuerza con los resultados de
varios estudios observacionales.
Concretamente, en el estudio de casos y controles de De Caterina y cols, 2010,
realizado a partir de la base de datos de Atención Primaria del Reino
Unido, se observó una asociación entre el uso de AINEs y un aumento del
riesgo de FA crónica (RR=1,44; IC95%1.08-1.91), siendo aún mayor en
pacientes con tratamientos de duración superior a un año (RR=1,80; IC95%
1.20-2.72). No se observó asociación con FA paroxística.
En este mismo sentido, Schmidt, 2011
también detectó que el uso de AINEs estaba asociado con un aumento del
riesgo de fibrilación o flutter auricular ajustado por edad, sexo y
factores de riesgo tanto para AINES no selectivos (RR=1,17, IC95%
1,10-1,24) como selectivos (RR=1,27, IC95% 1,20-1,34); así como un
importante aumento de riesgo ajustado de FA entre los nuevos usuarios de
celecoxib (RR=1,83; IC95% 1,44-2,34).
Más recientemente, el estudios de cohortes de Krijthe, 2014
ha mostrado igualmente una asociación entre exposición a los AINES y
FA. En este seguimiento prospectivo (n=8.423 personas; 58% mujeres; edad
media 68,5 años), y tras ajustar por edad, sexo y varios factores de
riesgo cardiovascular; se analizó la utilización de un AINE frente a la
no utilización y se asoció de manera estadísticamente significativa su
uso durante los primeros 15-30 días con un aumento de riesgo de FA (HR:
1,76; IC 95%: 1,07-2,88); siendo incluso mayor a los 30 días de
suspender el AINE (HR: 1,84; IC 95%: 1,34-2,51).
Estos tres estudios anteriores han sido incluidos en un metaanálisis (Liu y cols. 2014)
donde igualmente se ha observado un aumento del riesgo de aparición de
FA en el uso de AINEs con (RR=1,12; IC95% 1,06-1,18); siendo mayor para
los usuarios de AINEs selectivos (RR=1,24; IC95% 1,18-1,30) y para los
nuevos usuarios (RR=1,53; IC95%1,37-1,70).
AUTORAS:
Mª Isabel Jiménez Serranía y Mª Rosa Miranda Hidalgo. Dirección Técnica de Farmacia
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