http://www.saludyfarmacos.org/boletin-farmacos/boletines/feb2014/p2014003/
Los médicos piensan que cuentan con una información fiable de los
laboratorios farmacéuticos a la hora de prescribir un tratamiento
farmacológico, pero muchas veces con lo que cuentan es con una
información sesgada que les induce a recetar medicamentos más caros que
los ya probados pensando que son más eficaces. Más grave aún es la
relación viciada de las empresas farmacéuticas con las autoridades
sanitarias que deben dar el visto bueno a un fármaco.
Estas malas prácticas han sido denunciadas en el ámbito académico y
mediático. El pasado mes de septiembre, el Centro Edmond Safra de Ética
de la Universidad de Harvard, publicó en el Journal of Law, Medicine
& Ethics, un artículo “Institutional Corruption and the Pharmaceutical Industry”,
en el que dieciséis autores describían cómo funciona esta corrupción,
que impide que el interés sanitario general prime sobre el particular de
las empresas.
Afortunadamente, además de las denuncias provenientes del campo
científico, hay iniciativas muy loables como la de la asociación
francesa Mieux Prescrire, sin ánimo de lucro y que no acepta ninguna
donación ni ayuda de los laboratorios, que edita la revista Prescrire,
en la que se analizan comparativamente los fármacos que salen al mercado
o las novedades terapéuticas de medicinas que ya se comercializaban.
Con total independencia, tanto de la industria como de las
autoridades sanitarias, Prescrire realiza el trabajo de evaluación con
un método riguroso, que se detalla en su página web. El objetivo es
abstraerse del ruido promocional y distinguir ente los medicamentos que
en verdad aportan valor terapéutico de los que, a pesar de haberse
invertido en ellos mucho dinero, no lo hacen, bien por el riesgo
desproporcionado que conllevan, sus contraindicaciones, u otras razones.
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