jueves, 5 de enero de 2017

¿Está desactualizado el término “urgencia hipertensiva”? Clinica Razonable


En el blog Slow Medicine de Medpage today  Pieter Cohen y cols analizan un estudio recientemente publicado en  la revista JAMA en el que se concluye que “La urgencia hipertensiva es común, pero la tasa de eventos cardiovasculares adversos mayores   en pacientes asintomáticos es muy baja. Las visitas al servicio de urgencias del hospital se asociaron con más hospitalizaciones, pero no mejoraron los resultados. La mayoría de los pacientes todavía tenían hipertensión descontrolada 6 meses más tarde.

 La crisis hipertensiva es una elevación aguda de la presión arterial (PA) que puede ser asintomática  y suele tener consecuencias graves si no recibe atención adecuada. La crisis hipertensiva es una situación clínica que puede amenazar la vida del paciente hipertenso e incluso puede aparecer en personas que no tengan el diagnóstico de hipertensión arterial (HTA). Las crisis hipertensivas constituyen una causa de consulta frecuente en los servicios de Urgencias
Existen dos tipos de crisis hipertensiva y el criterio para clasificarlas es el daño a órgano diana:
Urgencia hipertensiva: El ascenso de la PA (más de 180 de sistólica o más de 120 de diastólica) no se acompaña de lesión aguda sobre órgano diana. El paciente puede estar asintomático o con síntomas inespecíficos (cefalea, mareo, ansiedad, etc) que en ningún caso pueden comprometer su vida de forma inmediata. Requiere el descenso de las cifras de presión arterial en las próximas 24-48 horas. Su tratamiento será oral y no suelen precisar asistencia hospitalaria. No es conveniente reducir las cifras de PA demasiado rápido, pues podría producir hipoperfusión en órganos diana. Las situaciones más habituales son la crisis asintomática idiopática, la HTA acelerada-maligna no complicada, HTA pre y postoperatoria y el abandono terapéutico.
Emergencia hipertensiva: La elevación de la PA se asocia a lesión aguda de órganos diana que puede comprometer la vida del paciente de forma inminente. Requiere un descenso rápido de las cifras de PA (minutos-horas) con tratamiento específico preferentemente por vía parenteral precisando ingreso hospitalario (en planta o en UCI). Las formas clínicas de presentación más habituales son: el dolor torácico (27%), disnea (22%) y déficit neurológico (21%). La mayoría de sujetos que presentan una emergencia hipertensiva son hipertensos conocidos con tratamiento antihipertensivo.
Entre otros términos asociados encontramos:
Hipertensión maligna: Es otro término frecuentemente encontrado, se define como un síndrome caracterizado por elevación de la presión arterial acompañada de encefalopatía o nefropatía. El término ha sido removido de los lineamientos del National and International Blood Presure Control y se prefiere el término emergencia hipertensiva.
Crisis hipertensiva falsa: Las falsas crisis hipertensivas consisten en cifras elevadas de TA que aparecen en distintas patologías, sin que la HTA determine la progresión del daño. Son fenómenos secundarios a la patología clínica inicial. En estos casos el tratamiento debe orientarse hacia la enfermedad original, ya que las cifras de TA se normalizarán una vez solucionada la causa.
Según Pieter Cohen y cols “Desafortunadamente, la nueva terminología es confusa, y de acuerdo con un nuevo estudio en JAMA Medicina Interna puede estar llevando a la “deriva diagnóstica” y el sobretratamiento de los pacientes hipertensos”.
https://clinicarazonable.wordpress.com/

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